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miércoles, 24 de abril de 2019

Healing...

Sanar. Sanando. 

A veces estamos tan metidos en la vorágine del día a día, en la rutina, en nuestras historias, en nuestros problemas, pequeños dramas... que no nos paramos a "vernos", a sentir, a sentirnos. Nos dejamos llevar y no reflexionamos sobre si la vida (¿la inercia?) nos está llevando donde realmente queríamos.

¿Es esto lo que yo quería para mi? ¿es esta la vida que esperaba tener a estas alturas? 

Con las relaciones, de todo tipo, nos pasa lo mismo. Conocemos gente, algunos de paso, otros se quedan en nuestra vida durante tiempo y no nos paramos a pensar... ¿de verdad quiero tener a esta persona a mi lado?

Este último año ha sido un año de pérdidas para mi. He perdido a una persona muy importante en mi vida, mi abuelo, y he sabido lo que es echar de menos cada día. 

He tenido una pérdida gestacional, un aborto en la semana 8 de embarazo. Prometo otra entrada al respecto cuando cure un poquito esa herida. Estoy en ello.

He "perdido" a una amiga, quizá sea una relación simplemente en stand-by, quizá solo necesitemos tiempo. La echo de menos, echo de menos contarle cosas, compartir, estar. 

Y ha habido otra amistad que ha terminado. Inesperadamente, con dolor, de esos dolores que te dejan las rupturas.

Y pasan los días y se me hace raro decir en voz alta que lo que siento es alivio. Siento que tenía una herida de esas que sangran mucho al principio y de repente, se cierran y nunca más te acuerdas.

Y pienso, (sí sí, soy muy de torturarme), ¿ya está? ¿esto era todo? ¿ya no me duele más?

¿Qué significa eso? ¿Que no me importaba tanto? ¿Que no era tan amig@? ¿Que no me hacía bien?

Todavía no he encontrado la respuesta, pero sí sé lo que siento: la herida se está curando. Healing <3

viernes, 21 de junio de 2013

Devorar la vida

A veces, en cuestión de segundos, tu vida cambia para siempre. A veces, ni siquiera puedes hacer nada para evitarlo, a veces no lo ves venir. A veces, ni siquiera en casa estás seguro.

A veces parece que la vida se ceba con algunas personas, que todo lo malo les pasa a ellas, a veces parece que cuando alguien empieza a levantar cabeza, la vida le tiene preparada otra mala jugada. ¿Por qué?

A veces, la compasión a la que somos tan dados, nos lleva a decir "qué injusto..."; otras veces, ni siquiera eso tienen.

Hoy salía a las 3 de la oficina, contenta, empiezo vacaciones. Veo una llamada de mi ama en el móvil. "Qué raro, no es su hora". Saltan las alarmas. Llamo, no contesta. Insisto. Nada. Llamo a mi hermano. Contesta Laura y me cuenta. Cojo el coche, me tiemblan las manos. Paro. En shock.

Llamo a Martín y le cuento lo que ha pasado. "Hay que aprovechar cada minutos: el tiempo, la vida, se nos escurre entre los dedos". 

Pasa el rato, me siento a escribir y saco eso que tenía dentro. Y lloro, se me caen las lágrimas por quién no consigue levantar cabeza y pese a eso, mañana se volverá a levantar. Y pienso que sí, que a veces, a menudo, la vida es injusta.

Y suena el móvil, un whatsapp de Manel, que me envía una foto preciosa donde sale él con Ona. Y sonrío y le contesto "estáis para comeros". 

Hay que devorar la vida.