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miércoles, 22 de mayo de 2013

Burocracia... ¡te odio!

Es la 2ª vez en este blog que dedico una entrada a la burocracia, no por gusto, eso está claro, pero es que las fronteras, los papeles, los pasaportes, los certificados, los visados y demás son mi día a día.

En fin... todo sea por una buena causa, pero he de decir que es algo que siempre me ha generado inquietud. Es entrar en el edificio de cualquier organismo oficial y sentir que mi vida está en manos del funcionario de turno. Esa superioridad, ese "tengo la sartén por el mango", ese "te deniego lo que quiero cuando quiero", siempre me ha agobiado/acojonado/estresado. 



Creo que es eso lo que me lleva a comprobar unas 823 veces si llevo toda la documentación conmigo, donde quiera que vaya: aeropuerto, papeles del coche, papeles "de casa",... por no hablar de aquello que depende de Hacienda y/o la Inseguridad Social. Eso ya... son palabras mayores.

Así pues, y dado lo delicado e importante de este trámite, comprobaré los papeles 824 veces (1 más, por si acaso), y pondré una velita a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, para que interceda.

Ay... burocracia! Te odio!


miércoles, 3 de abril de 2013

¡Odio la burocracia!

Planear unas vacaciones es casi tan excitante como disfrutarlas. Recabar información de los sitios a visitar, regodearte mirando hoteles estupendos, con encanto, románticos, bien de precio, perfectos para escapadas con buenos amigos, con mucho que ver o alejados de todo y de todos... ¡A quién no le gusta!

A mí hoy, me han aguado la fiesta (bueno, en parte). Maldita burocracia... Tengo (¿tenía?) una semana de vacaciones en Abril, que coincide con la de un amigo, A. Él vive en Reino Unido pero no es de allí, es de Uganda. Que sí que necesita visado, que no, que sí, que no de nuevo, que sí y también carta de invitación, que no necesita nada de nada,... Así, al teléfono con la policía. ¡¡Y menos mal que contábamos con ayuda!! ¡¡Pero si ni siquiera ahí dentro parecen tenerlo claro!!

Consulados, visados, cartas de invitación, justificación de crédito suficiente (OMG!), ¿lo posponemos? 

Pendiente de que A. se manifieste y decidir qué hacemos. Pero jo, tanta burocracia, tanto papeleo, tanta confusión, tanta inseguridad... ¡casi casi quitan las ganas de continuar!

Veremos cómo acaba esto. Mientras tanto, respiro hondo, cuento hasta 10: 1, 2, 3,... Quiero que A. venga, quiero que esté aquí, disfrutar, que conozca esto,... Y me gustaría hacerlo olvidándome de tantas fronteras, de tantas trabas y limitaciones. ¿Será posible?