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miércoles, 22 de mayo de 2013

Burocracia... ¡te odio!

Es la 2ª vez en este blog que dedico una entrada a la burocracia, no por gusto, eso está claro, pero es que las fronteras, los papeles, los pasaportes, los certificados, los visados y demás son mi día a día.

En fin... todo sea por una buena causa, pero he de decir que es algo que siempre me ha generado inquietud. Es entrar en el edificio de cualquier organismo oficial y sentir que mi vida está en manos del funcionario de turno. Esa superioridad, ese "tengo la sartén por el mango", ese "te deniego lo que quiero cuando quiero", siempre me ha agobiado/acojonado/estresado. 



Creo que es eso lo que me lleva a comprobar unas 823 veces si llevo toda la documentación conmigo, donde quiera que vaya: aeropuerto, papeles del coche, papeles "de casa",... por no hablar de aquello que depende de Hacienda y/o la Inseguridad Social. Eso ya... son palabras mayores.

Así pues, y dado lo delicado e importante de este trámite, comprobaré los papeles 824 veces (1 más, por si acaso), y pondré una velita a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, para que interceda.

Ay... burocracia! Te odio!


domingo, 28 de abril de 2013

Así empezó todo...

Pues A. pudo venir, sí. Y yo esperaba en el aeropuerto de El Prat a ese vuelo que venía desde Belfast.



Y aterrizó, y vuelta a enseñar pasaporte. Y qué pesadez de fronteras donde aplican leyes y normativas que ellos mismos desconocen. 

Pasado ese momento, todo genial: risas, buen rollo, nikubusu, cuddles y más risas. Visitas a muchas sitios, lluvia, probar cosas nuevas. Ha sido una semana estupenda.

Y hoy ha llegado el temido momento de la despedida. Ha sido difícil, peor de lo que pensaba. El día lluvioso acompañaba. Muchos "take care", "love u" y "miss u" después, A. ha pasado el control policial. Y promesa de repetir, de seguir en contacto, de volver a vernos.

Lo que queda de día, me lo dedico de Bridget Jones. Creo que me lo merezco.


domingo, 21 de abril de 2013

Menos de un día...

De vacaciones desde el viernes. Y mañana llega A. He de reconocer que estoy nerviosa hasta decir basta. En primer lugar, por el "momento-aeropuerto", documentación y demás. Quiero ver a A. salir del aeropuerto y que empiecen las vacaciones.







¿Y a partir de aquí, qué?
Pues ni idea. A la expectativa. A improvisar.








¿Ganas? Todas. ¿Ilusión? Mucha. ¿Nervios? Todos los que podáis imaginar. Cross your fingers.

lunes, 8 de abril de 2013

Escapada de fin de semana

"Hacía mucho que no venías..." me dice, con cierto tono de reproche, mi abuelo Miguel. Los de alrededor asienten: "si son 50 minutos..." ¡Y no! ¡No son 50 minutos! Es también ir a facturar, esperar hasta que comienza el embarque, el tiempo de vuelo (vale, aquí sí: 50 minutos), desembarcar, recoger la maleta (tiempo estimado: "depende...."). Y salir, e ir hasta casa con mi aita en el coche, momento que me genera incluso cierta ansiedad, podríamos decir. Me enferma cómo conduce, pero esto, para otro día.

Viajar en fin de semana (de viernes tarde a domingo tarde) es también, en parte, no descansar. Y llegar a casa, y estar con todos y con buena cara. No cuenta que hayas trabajado toda la semana, que para ti también sea viernes, que estuvieras deseando que llegase el fin de semana: tienes que ver a todos. ¡Es tu deber! Y qué agenda me han preparado!



Domingo tarde: salir pronto de casa, repetir "operación aeropuerto", volver a casa, lavar ropa porque claro... hacía malo y no se iba a secar, se iba a arrugar en la maleta, "venga dale, que tienes que poner dos"... Y dejar listas las cosas del lunes, que empieza otra semana.

Y pese a todo esto: he disfrutado un montón en casa, y como siempre, esa sensación... ese pellizquito cuando el avión despega... "Hasta pronto, Bilbao". Laster arte!