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jueves, 2 de mayo de 2019

Volver

Volver a casa siempre me deja barrida física (ahora hay que añadir casi una hora más de coche) y emocionalmente.

No se si será lo de hacerme mayor, pero cada vez siento más nostalgia, más que Bilbao es realmente mi casa, que allí es donde quiero estar, que allí además están los que quiero, con los que me siento bien, los que me acompañan, los que quiero tener cerca.

Pasear por la ciudad es reconocerme en rincones, en la gente, en la cultura y el acento, en las expresiones y en las costumbres. Es no tener que explicar por qué esto lo hago así o por qué lo siento de esa manera. Es que entiendan mis silencios, mis gestos y mis miradas. Es compartir el gusto por los días bonitos y soleados, porque venimos de días lluviosos; es salir entonces a la calle y entender por qué el vino hoy nos lo tomamos fuera. Es gritar ¡Vitamina D, ven a mi! y que el de al lado me entienda.






Son los amigos de siempre. Organizar con ellos una paella en el Vivero, (que antes odiaba), es hoy un planazo. Reírme, discutir y hasta emocionarme con los recuerdos compartidos es un chute de energía para volver a este Madrid impersonal.

Y pienso, ¿no es eso realmente? ¿Volver a casa no es precisamente eso, que nos espere alguien?

Bilbao es, sin duda, mi casa. Ya solo queda la segunda parte: trabajar para volver.



lunes, 29 de abril de 2013

¡Vaya pelos!

Espuma, peinar, secador, planchas, peinar, laca, secador, cepillo redondo, planchas, planchas, "ay, me he quemado", peinar... y laca. Bienvenidos a mi rutina. 

Y cuando tengo el pelo algo largo, me cuesta más. La cosa es que, en estos casi 7 años en Barcelona, no acabo de encontrar una peluquería que me guste. He probado varias: Llongueras, otra en el Guinardó, 2 de Raffel Pages (en Barcelona y en Castelldefels) y Chlöe en El Prat, donde voy últimamente. 
No voy porque me haga especial gracia, sino porque, desesperada por la falta de ideas, de iniciativa y demás, pues al menos, he optado por algo super-económico.

Y es que, ¿es tan difícil encontrar un sitio donde:

- sean creativos?
- tengan iniciativa?
- sean estilosos?


¡No pido tanto! ¿O sí?

En días así, echo de menos a Karol, mi
peluquera de Bilbao, que durante años y años me ha atendido con paciencia y buen humor, pese a que no he sido una clienta fácil (ahora me he relajado bastante...).

¡Aaaaaahhhhhh! Y yo con estos pelooooosssssss!!!!

lunes, 8 de abril de 2013

Escapada de fin de semana

"Hacía mucho que no venías..." me dice, con cierto tono de reproche, mi abuelo Miguel. Los de alrededor asienten: "si son 50 minutos..." ¡Y no! ¡No son 50 minutos! Es también ir a facturar, esperar hasta que comienza el embarque, el tiempo de vuelo (vale, aquí sí: 50 minutos), desembarcar, recoger la maleta (tiempo estimado: "depende...."). Y salir, e ir hasta casa con mi aita en el coche, momento que me genera incluso cierta ansiedad, podríamos decir. Me enferma cómo conduce, pero esto, para otro día.

Viajar en fin de semana (de viernes tarde a domingo tarde) es también, en parte, no descansar. Y llegar a casa, y estar con todos y con buena cara. No cuenta que hayas trabajado toda la semana, que para ti también sea viernes, que estuvieras deseando que llegase el fin de semana: tienes que ver a todos. ¡Es tu deber! Y qué agenda me han preparado!



Domingo tarde: salir pronto de casa, repetir "operación aeropuerto", volver a casa, lavar ropa porque claro... hacía malo y no se iba a secar, se iba a arrugar en la maleta, "venga dale, que tienes que poner dos"... Y dejar listas las cosas del lunes, que empieza otra semana.

Y pese a todo esto: he disfrutado un montón en casa, y como siempre, esa sensación... ese pellizquito cuando el avión despega... "Hasta pronto, Bilbao". Laster arte! 

viernes, 5 de abril de 2013

Home, sweet home

Vuelvo a casa, vuelvo a Bilbao. Vuelvo a mi Botxo, a los días lluviosos, al café con leche bien calentito, al vermut en familia, y todas esas cosas que son... "Bilbao".

Ganas locas de ver a June, de reirme con Asier, de tomar unos zuritos con Marta y las chicas de la degus, de ponernos al día...

El mejor Vueling de todos es, sin duda, el que me lleva de vuelta a casa.

June, look para la nieve   ;-)