Bueno, pues eso. A. y yo estamos preparando todo lo necesario para contraer matrimonio civil en Belfast. ¿Por qué allí? Pues.. ¿Y por qué no? Para empezar, nos permite hacerlo en la más estricta intimidad: no es poco.
Aún estamos en pleno papeleo y mucho me temo que ... "y lo que te rondaré, morena". No sé si podré soportar mucho tiempo más la cara del funcionario de turno que con una sonrisa de satisfacción dice:
Funcionario: "no, este certificado de empadronamiento no es válido".
Yo: "¡pero si me lo dieron ayer en el ayuntamiento!"
Funcionario: "ya... pero no es válido"
Yo (llorosa de rabia): "¿por quéeeee?"
Unos apuntes, por si estáis en la misma situación. Lo aprendido a partir de mi experiencia personal:
1. Ni te plantees una fecha: el papeleo es interminable. Y luego... luego te tienen que dar cita en el Registro. A tope.
2. Aunque los papeles son aparentemente fáciles de reunir,... hay gato encerrado. A saber:
a) si te casas en el extranjero, además de traducidos por traductor jurado, los papeles deben estar legalizados. Y pensarás, "joder, en el ayuntamiento me van a dar algo ilegal?" Maybe... Si los países (el de origen y el del matrimonio son firmantes del Acuerdo de la Haya -es mi caso-), los documentos deben tener esta apostilla.
Importante: cuando solicites un documento en el ayuntamiento, en el registro... indica que vas a tener que apostillarlos. En el caso del certificado de empadronamiento, la firma del alcalde y del secretario de tu localidad, debe ser de puño y letra, nada de sellos. De esto me enteré ayer. Por eso no servía mi certificado.
b) En Barcelona no me han apostillado mi partida de nacimiento. Soy de Bilbao, no de Taipei. No importa: cada documento se apostilla en "su ciudad". Ale pues, a Bilbao con la partida de nacimiento para que la apostillen.
c) En Barcelona tardan 5 días en darte la apostilla así que te tocará hacer dos viajes. (Passeig de Lluís Companys 14-16).
Una vez celebrado el matrimonio civil, este será británico, así que para que tenga validez aquí, habrá que registrarlo. Toca contactar con el consulado o con la embajada. En mi caso, me han dicho (consulado de España en Edimburgo) que no lo hacen salvo que yo esté viviendo en Belfast (que no es así). Conozco casos en los que otras embajadas sí han tramitado.
Si te toca registrarlo con el Registro Civil Central en Madrid, prepárate: el otro día, la persona que me atendió el teléfono (muy amable, eso sí), me dijo que la gestión tardaba un mínimo de un año. "¿Qué?" le dije con esperanza de no haber entendido bien, de que se hubiera equivocado y en realidad hubiese querido decir... no sé... ¿un mes?. "Un mínimo de un año", me repitió. "Ah...".
No sé si me dejo algo... seguro que sí, qué sensación de estar haciendo un máster! Así que si puedo ayudar en algo, decidme! Hoy escribo como terapia, aconsejada por mi compi Laura, que se ríe un montón con las historias de "nuestra historia".
¿Llegará el día en que ponga una foto de nuestro Libro de Familia? Cross your fingers!
viernes, 30 de agosto de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
Devorar la vida
A veces, en cuestión de segundos, tu vida cambia para siempre. A veces, ni siquiera puedes hacer nada para evitarlo, a veces no lo ves venir. A veces, ni siquiera en casa estás seguro.
A veces parece que la vida se ceba con algunas personas, que todo lo malo les pasa a ellas, a veces parece que cuando alguien empieza a levantar cabeza, la vida le tiene preparada otra mala jugada. ¿Por qué?
A veces, la compasión a la que somos tan dados, nos lleva a decir "qué injusto..."; otras veces, ni siquiera eso tienen.
Hoy salía a las 3 de la oficina, contenta, empiezo vacaciones. Veo una llamada de mi ama en el móvil. "Qué raro, no es su hora". Saltan las alarmas. Llamo, no contesta. Insisto. Nada. Llamo a mi hermano. Contesta Laura y me cuenta. Cojo el coche, me tiemblan las manos. Paro. En shock.
Llamo a Martín y le cuento lo que ha pasado. "Hay que aprovechar cada minutos: el tiempo, la vida, se nos escurre entre los dedos".
Pasa el rato, me siento a escribir y saco eso que tenía dentro. Y lloro, se me caen las lágrimas por quién no consigue levantar cabeza y pese a eso, mañana se volverá a levantar. Y pienso que sí, que a veces, a menudo, la vida es injusta.
Y suena el móvil, un whatsapp de Manel, que me envía una foto preciosa donde sale él con Ona. Y sonrío y le contesto "estáis para comeros".
Hay que devorar la vida.
A veces parece que la vida se ceba con algunas personas, que todo lo malo les pasa a ellas, a veces parece que cuando alguien empieza a levantar cabeza, la vida le tiene preparada otra mala jugada. ¿Por qué?
A veces, la compasión a la que somos tan dados, nos lleva a decir "qué injusto..."; otras veces, ni siquiera eso tienen.
Hoy salía a las 3 de la oficina, contenta, empiezo vacaciones. Veo una llamada de mi ama en el móvil. "Qué raro, no es su hora". Saltan las alarmas. Llamo, no contesta. Insisto. Nada. Llamo a mi hermano. Contesta Laura y me cuenta. Cojo el coche, me tiemblan las manos. Paro. En shock.
Llamo a Martín y le cuento lo que ha pasado. "Hay que aprovechar cada minutos: el tiempo, la vida, se nos escurre entre los dedos".
Pasa el rato, me siento a escribir y saco eso que tenía dentro. Y lloro, se me caen las lágrimas por quién no consigue levantar cabeza y pese a eso, mañana se volverá a levantar. Y pienso que sí, que a veces, a menudo, la vida es injusta.
Y suena el móvil, un whatsapp de Manel, que me envía una foto preciosa donde sale él con Ona. Y sonrío y le contesto "estáis para comeros".
Hay que devorar la vida.
viernes, 7 de junio de 2013
¡Vaya día!
Hoy ha sido un viernes para olvidar. He intercambiado el "first name" y el "middle name" de A. al hacer su reserva. Estoy pendiente de que Easyjet me diga si lo arreglan o no.Los resultados de la analítica de la semana pasada no han sido muy buenos, a ver que dice la doctora cuando los vea. No voy a seguir buscando síntomas ni diagnósticos en internet, porque me volveré loca.
Además, los papeles de A. son un caos. Papeles, papeles y más papeles. Y sellos, y validaciones y gente que pide sin saber muy bien que pide. Estresante. Ahí aparece Apola, siempre dispuesta a echar un cable. Gracias siempre, girl. Y aparece el cónsul de Uganda en BCN. Y resulta que es una persona colaboradora, que intenta hacer las cosas fáciles. "Pasa, tomamos un café y vemos los documentos". Y me quedo boquiabierta, gracias Santi.
Y quedo para cenar con los chochis. Y me río, me despreocupo, les cuento lo que me pasa, compartimos y lo regamos todo con un vino. Y una gamba sale volando y, pese a los intentos por cazarla, cae al suelo. Y más risas.
Y vuelvo a casa. Y hay un último wzp: "love u babe, we'll keep on working". Y sí, eso haremos.
Cuando el día parece gris, coloréalo.
Además, los papeles de A. son un caos. Papeles, papeles y más papeles. Y sellos, y validaciones y gente que pide sin saber muy bien que pide. Estresante. Ahí aparece Apola, siempre dispuesta a echar un cable. Gracias siempre, girl. Y aparece el cónsul de Uganda en BCN. Y resulta que es una persona colaboradora, que intenta hacer las cosas fáciles. "Pasa, tomamos un café y vemos los documentos". Y me quedo boquiabierta, gracias Santi.
Y quedo para cenar con los chochis. Y me río, me despreocupo, les cuento lo que me pasa, compartimos y lo regamos todo con un vino. Y una gamba sale volando y, pese a los intentos por cazarla, cae al suelo. Y más risas.
Y vuelvo a casa. Y hay un último wzp: "love u babe, we'll keep on working". Y sí, eso haremos.Cuando el día parece gris, coloréalo.
lunes, 3 de junio de 2013
Mi amiga Luz
Tengo una amiga que es una artista. Y no lo digo por decir, ¿eh? Es una artista, pinta, crea, no para quieta. Es una de las personas más activas que conozco. ¡Una virtuosa! ¿Su nombre? Luz Valencia.
El sábado fuimos a una expo en la que participaba, "Invisible", en Untitled BCN.
Si tenéis tiempo para pasar, solo el lugar ya merece la pena. Si además hay expo de Luz, ¡mejor que mejor!.
Seguidla, buscadla, sumergiros en su maravilloso trabajo. No os arrepentiréis.
Aquí, la artista. Y Martín. Otro día os cuento de él.
El sábado fuimos a una expo en la que participaba, "Invisible", en Untitled BCN.
Si tenéis tiempo para pasar, solo el lugar ya merece la pena. Si además hay expo de Luz, ¡mejor que mejor!.
Seguidla, buscadla, sumergiros en su maravilloso trabajo. No os arrepentiréis.
Aquí, la artista. Y Martín. Otro día os cuento de él.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Burocracia... ¡te odio!
Es la 2ª vez en este blog que dedico una entrada a la burocracia, no por gusto, eso está claro, pero es que las fronteras, los papeles, los pasaportes, los certificados, los visados y demás son mi día a día.
En fin... todo sea por una buena causa, pero he de decir que es algo que siempre me ha generado inquietud. Es entrar en el edificio de cualquier organismo oficial y sentir que mi vida está en manos del funcionario de turno. Esa superioridad, ese "tengo la sartén por el mango", ese "te deniego lo que quiero cuando quiero", siempre me ha agobiado/acojonado/estresado.

Creo que es eso lo que me lleva a comprobar unas 823 veces si llevo toda la documentación conmigo, donde quiera que vaya: aeropuerto, papeles del coche, papeles "de casa",... por no hablar de aquello que depende de Hacienda y/o la Inseguridad Social. Eso ya... son palabras mayores.
Así pues, y dado lo delicado e importante de este trámite, comprobaré los papeles 824 veces (1 más, por si acaso), y pondré una velita a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, para que interceda.
Ay... burocracia! Te odio!
En fin... todo sea por una buena causa, pero he de decir que es algo que siempre me ha generado inquietud. Es entrar en el edificio de cualquier organismo oficial y sentir que mi vida está en manos del funcionario de turno. Esa superioridad, ese "tengo la sartén por el mango", ese "te deniego lo que quiero cuando quiero", siempre me ha agobiado/acojonado/estresado.

Creo que es eso lo que me lleva a comprobar unas 823 veces si llevo toda la documentación conmigo, donde quiera que vaya: aeropuerto, papeles del coche, papeles "de casa",... por no hablar de aquello que depende de Hacienda y/o la Inseguridad Social. Eso ya... son palabras mayores.
Así pues, y dado lo delicado e importante de este trámite, comprobaré los papeles 824 veces (1 más, por si acaso), y pondré una velita a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, para que interceda.
Ay... burocracia! Te odio!
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